“Queremos dignidad, queremos respeto”, expresa el fundador Toni Reis en el documental “Uma história de Dignidade”, rememorando el origen del nombre de la organización, la primera abocada a los derechos LGBTI en Brasil en recibir el reconocimiento de Utilidad Pública Federal, título otorgado por el Gobierno Federal Brasileño a asociaciones y fundaciones que promovían un trabajo valioso para la sociedad. Dignidade es así la expresión de la voluntad de las personas LGBTI paranaenses por el reconocimiento de sus derechos.


En tres décadas, la labor de Dignidade ha sido significativa en la articulación de frentes LGBTI+ locales y nacionales como la Associação Brasileira de Lésbicas, Gays, Bissexuais, Travestis e Transexuais (ABGLT)  y la Aliança Nacional LGBTI+, claves para el avance en materia de derechos en Brasil. 


El respeto a las familias diversas a través de la garantía del matrimonio igualitario, adopción, y reconocimientos fundamentales como la identidad de género fueron algunos de los hitos históricos en que Dignidade ha participado, contribuyendo además a sembrar luz en la región. Dignidade nos ha mostrado que es posible.


Dignidade ha sido la palabra para vencer. Toni Reis ha expresado: “Conmemorar los 30 años de Dignidade es conmemorar la superación de muchas adversidades. Perdimos algunas batallas, pero ganamos la guerra contra el estigma, el prejuicio, la discriminación y la violencia. Así mismo, tenemos muchos desafíos por delante”. 


Con treinta años de trabajo incansable a cuestas, la asociación paranaense ha dejado profundas huellas para el avance de los diferentes derechos humanos en Brasil. Es de destacar los diferentes servicios sanitarios brindados en materia de prevención de VIH así como sus diferentes proyectos para erradicar la discriminación, brindar atención psicológica y jurídica, y facilitar el acceso a la cultura. 


Aún en un Brasil debatiéndose entre el vértigo del avance del odio, Dignidade se mantiene en pie, como un pilar infranqueable de decencia y esperanza. Su legado ha dado frutos en los más jóvenes y forma parte del firmamento sobre el que partirán las próximas generaciones que seguirán ampliando derechos en Brasil. 


Mientras tanto, en el resto de América Latina y el Caribe, celebramos también estos 30 años  con agradecimiento, porque el inmenso trabajo que han llevado a cabo desde Curitiba nos ha fortalecido a nivel regional, recordándonos a cada persona LGBTI latinoamericana y caribeña algo tan importante como la dignidad.